Records personales y sensaciones inmejorables [32]

Posted on 21 marzo, 2012

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Hasta ahora he sido muy cauto y muy modesto. El objetivo que me espera dentro de poco más de un mes no es para tomárselo a la ligera y la prudencia ha sido la mejor consejera. Pensando con la cabeza y no con el corazón, apuré hasta el último día de inscripciones a precio reducido (50€) para apuntarme a la Maratón de Madrid, y aunque por poco me quedo sin plaza (se agotaron 3 días después) fue una sabia decisión. Sin embargo, las marcas, las sensaciones y los comentarios recibidos en las últimas dos semanas me han hecho quitarme la careta. Los 42,196 km. de una maratón imponen… y más siendo la primera. Pero tengo que reconocer que estoy más fuerte que el vinagre, como suele decir el gran Chema Martínez.

En Mérida ya me sentí muy bien y baje 6 minutazos mi mejor registro en una media maratón. Tampoco era muy difícil, porque sólo había corrido una y por aquel entonces no estaba ni la mitad de preparado que ahora. Pero lo que realmente me ha hecho darme cuenta de mi nivel actual han sido mis últimas tres salidas. Muy distintas entre sí, pero tremendamente reveladoras:

* El viernes quedé para jugar una pachanguita de fútbol 7 con la buena gente de Marca.com y comprobé que sigo siendo un simple tuercebotas en mejor forma física que la media (por algo me identifico con Gattuso). Hasta ahí todo normal. Lo llamativo llegó después, cuando acompañé a mi compañero y amigo Andrés Armero al Cross Aldovea Proniño (pinchad y ved la videonoticia). Yo iba en calidad de cámara para grabar un reportaje y, aunque me habían avisado que podría correr, no esperaba rendir mucho después de un partidito y sin haber preparado la carrera. Sin embargo, y a pesar de que las piernas me pesaron un poco los 3 primeros kilómetros, “volé” por un recorrido nada favorable, lleno de cuestas muy duras tanto para subir como para bajar. En meta marqué 47’17” para un total de 10,400 metros (ritmo impresionante de 4,32min/km), lo que supuso mi “personal best” en 10Km (pancarta por la que pasé en 45’43”).

* El domingo tocaba tirada larga de 25 kilómetros. Nunca había corrido tanta distancia, pero el experimento salió a la perfección. Decidí dar 5 vueltas al circuito balizado del pinar de Las Rozas, para tener claras las referencias en todo momento y para facilitar la ayuda desinteresada de mis compañeros de rodaje. Correr en pareja o en grupo siempre es más agradable que hacerlo sólo y en esta ocasión conseguí “engañar” a mi hermana Arantxa (que además hizo de aguadora), mi cuñado Paco y mi amiguete Tricus. Para agradecerles el apoyo, adapte mi ritmo a los suyos para no tensar la cuerda y que repitan la próxima vez. Las dos vueltas que fui sólo le di un poco más de candela para probar las piernas, que recogieron el guante a la perfección. Al final, casi 2 horitas y 20 minutos quemando suela (ritmo moderado de 5,32min/km) y muy buenas sensaciones. La hidratación y el estiramiento fueron básicos para no pagar la novatada al día siguiente. Así las cosas, me gané un señor bocadillo de albóndigas para cenar (no soy yo muy de dietas).

* Por último, ayer me acerqué hasta la pista de Navalcarbón para retomar los entrenamientos de series. La semana pasada fallé un día el plan (a veces se hace complicado compaginar trabajo, running y vida social) y no quería dejar en el tintero un 7×1.000 metros. Prefiero perder un día de rodaje que uno de entreno intenso. Pues bien, tras los ya clásicos 20 minutos de calentamiento suave y los ejercicios de técnica de carrera (no os creaís que esto consiste en salir a correr y ya; tiene mucha más miga detrás) reventé literalmente el crono en las series. Mi plan de entreno “pedía” hacerlas en un intervalo de tiempo entre 4’10” y 4’20”, pero las piernas respondieron de maravilla. En la más lenta sólo me fui hasta los 4’14” y hasta en tres ocasiones baje del 4’10”, llegando a picar un par de 4’06” espectaculares.

Ahora la clave está en no fallar (aunque se avecinan días complicados con mucho viaje de trabajo) y mantener este nivel. Apenas queda un mes y el punto de forma óptimo está casi alcanzado. Sigo teniendo en mente las 4 horas como objetivo para la maratón, pero si las sensaciones acompañan el día de la carrera, ¿por qué no soñar arañarle un cuarto de hora al reloj? De momento, para no dejarme llevar por la euforia, veo al menos una vez al día este anuncio, donde se muestran los estragos que supone para el cuerpo del runner amateur una “locura” de este calibre. Como bien dice el eslogan: “El día después de una maratón, la única parte de tu cuerpo que no te odia es el CORAZÓN“.

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Alberto Ortega

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