Cuando la salud es más importante que un partido

Posted on 5 enero, 2012

1


 

Ryan Clark, deportista, tiene 33 años, juega de defensa (free safety) en los Pittsburgh Steelers de la NFL y está en el mejor momento de su carrera deportiva. Ryan Clark, persona, sufre de anemia falciforme, una enfermedad que afecta a los globulos rojos, encargados del transporte del oxígeno en la sangre.

Una patología que le descubrieron en 2007, cuando una semana después de jugar un partido ante los Denver Broncos, a más de 1.600 metros de altura, estuvo a punto de morir. La hipoxia (falta de oxígeno) provocada por la altitud, sumada al ejercicio intenso, afectó a la normal circulación de sus hematíes, obstruyéndole así los vasos sanguíneos. El resultado fue el ingreso de urgencia en el hospital, la extirpación del bazo y la vesícula biliar y la pérdida de casi 15 kilos de peso. “Cuando el doctor te dice que reces, sabes que es algo muy serio”, confiesa recordando aquellos días difíciles.

No obstante, fiel a su espíritu luchador, Clark se repuso del golpe y aunque los médicos pronosticaron que no podría volver a jugar al fútbol, once meses después ya presumía de ser campeón de la Superbowl. Y es que su carrera en la NFL no ha sido fácil. Nadie le ha regalado nada. Tras no ser drafteado, pasó, sin pena ni gloria, sus dos primeras temporadas como profesional en los New York Giants. Luego vinieron dos campañas en los Whasington Redskins y el salto definitivo a los Steelers. En Pittsburgh ha ido creciendo como jugador, mejorando año tras año sus estadísticas defensivas, hasta llegar a los 100 placajes que ha firmado esta misma temporada. Algunos tan espectaculares y violentos como estos.

Ryan Clark tackling

Sin embargo, el destino ha querido cruzar de nuevo a Denver en su camino justo en el peor momento. Los Steelers se miden a los Broncos de Tim Tibow, el nuevo héroe americano, en la primera ronda de los playoff y el mejor hombre en la línea defensiva de Pittsburgh no se enfrentará a sus fantasmas sobre la hierba de Colorado. La salud es lo primero. Así lo ha entendido su entrenador, Mike Tomlin, que ha afirmado que la decisión ha sido muy fácil de tomar. “Mientras los médicos no me aseguren al 100% que no corre más riesgo que el resto de sus compañeros, no jugará. Si fuera mi hijo, no me gustaría verle en ese partido”, aseguraba en un gesto digno de admiración.

Mientras, Clark acepta la decisión de su técnico y agradece sus palabras, aunque se siente impotente. “Me gusta que me trate como a un hijo y que se preocupe más de mi salud que de ganar un partido, pero llevamos 16 semanas luchando por estar en playoff y perdérselos ahora se hace duro”, reconoce un jugador que pese a la rabia por no jugar un choque tan importante sabe de su suerte y disfruta cada minuto de vida. “Cada partido, cada día, para mí es como una Superbowl”. Ese es el lema de un hombre que estuvo a punto de morir por el deporte. Ahora sólo le queda animar a sus compañeros y esperar que le regalen otra ronda de playoff. Se la merece.

Alberto Ortega

P.d. En un gran ejemplo de uso de las redes sociales, el propio jugador confirmó a todos sus fans su ausencia en el partido de mañana día 8 de enero. Twitter Rules!

Anuncios