From lost to the River

Posted on 27 junio, 2011

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Vaya por delante que no soy un experto en fútbol argentino y que quizás mi análisis no sea el más certero, pero considero que el descenso de un club histórico como River Plate merece una mención en este blog. Un descenso que aunque se produce oficialmente un domingo 26 de junio de 2011, llevaba fraguándose desde hace varios años.

River no pierde la categoría por empatar a uno con Belgrano en el Monumental, si no que desciende cuando los cientos de millones ingresados por la venta de sus jóvenes figuras a clubes europeos se esfuma por arte de magia. No se baja por vender a Saviola, Aimar, D’Alessandro, Cavenaghi, Mascherano, Demichelis, Lucho González, Higuaín o Buonanotte; si no que se pone rumbo a la ‘B’ por “robar” el dinero que esos jugadores deberían dejar en las arcas llenas de telarañas de la institución. Algo irónico para un club conocido como “El Millonario“.

Hinchada de River en el Monumental

Los de franjirojo son el equipo más laureado de Argentina, con 33 campeonatos nacionales. El último lo lograron en el Clausura de 2008 con Simeone al frente del banquillo, pero en el curso siguiente, mismo equipo y mismo entrenador acaban en última posición del Apertura 2008 con tan sólo 14 puntos en 19 partidos tras diez encuentros consecutivos sin ganar. En ese momento la soga del descenso por promedio aprieta el cuello de “las gallinas” y durante dos agónicos años va dejando poco a poco sin aire a una institución histórica.

A mi entender, a River le mata la presión (de medios y aficionados). Si en Argentina existiese un sistema de descenso anual, como en Europa, el conjunto del Monumental se hubiera librado de bajar en aquel caótico periodo 2008-09, así como en los años siguientes. Sin embargo, la angustia y el miedo con el que ha convivido el club durante dos larguísimos años ha acabado por hacerse insoportable y curiosamente el equipo acaba bajando a Primera B  tras hacer la mejor temporada de sus últimas tres, con 57 puntos en la suma de Apertura 2010 y Clausura 2011.

La franja roja que cruza el pecho de la camiseta millonaria ha sido estos últimos años como un reguero de sangre que recordaba constantemente que el equipo estaba herido en la yugular y se moría poco a poco. Y lo que con sangre empieza, con sangre acaba. River no es el primer histórico que desciende en el fútbol mundial, ni el primer club saqueado desde dentro por sus dirigentes… y tampoco será el último. Sin embargo, la reacción de sus aficionados ha abochornado al mundo del deporte. Decenas de hinchas y policías heridos en una batalla campal que acabó con un estadio y un barrio arrasados por la violencia indignante de quienes viven y mueren por el fútbol. Una afición llena de perdidos… que sólo podía acabar en el río.

Alberto Ortega

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Posted in: Fútbol