Una solución (radical) al (injusto) reparto televisivo

Posted on 26 mayo, 2011

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La Liga se muere. Real Madrid y Barça han levantado los últimos siete campeonatos y la cosa no tiene pinta de cambiar. En los dos últimos, además, la distancia entre el segundo y el tercero fue de más de 20 puntos. ¿La razón de esta brecha? Fácil. Merengues y culés se embolsan cada uno 140 millones de euros por temporada en concepto de derechos televisivos, mientras Sevilla o Villarreal apenas reciben 25 y el resto no llega ni a 18 (excepto Valencia y Atlético que cierran la boca y miran para otro lado, poniéndose ridículamente de parte de los dos grandes) Los datos son demoledores cuando se comparan con las otras ligas europeas (gráfico de ABC.es).

Los intentos de huelga que han surgido este año no han llegado ni van a llegar a nada. Parando una jornada no se resuelve nada. Hay que ser mucho más radicales, para que Barça y Real Madrid vean peligrar realmente su status de privilegio actual. Los dos grandes ingresan esas millonadas por sus derechos televisivos. Es decir, por “permitir” que sus partidos se vean en televisión. ¿Pero qué pasaría si no se jugasen esos partidos? Si la Liga ya está decidida antes de empezar y sólo es cosa de dos no hace falta jugar contra ellos. ¿Las televisiones seguirían pagando todo ese dinero a cambio de nada?

La incomparecencia sería la solución. No es un recurso nada habitual a nivel profesional, pero sí que se han dado algunos casos. De hecho, el propio FC Barcelona no se presentó a jugar la vuelta de una eliminatoria de Copa del Rey contra el Atlético de Madrid en protesta por la decisión de la RFEF de no suspender el partido cuando más de media plantilla blaugrana estaba enferma por culpa de un virus estomacal.

Se trata de un tema complicado, que hay que matizar. La primera incomparecencia supone la pérdida del partido por 3-0, así como una pérdida de puntos. Una segunda incomparecencia podría provocar la expulsión del equipo del campeonato. Además, la visita de Madrid y Barça supone una fuente extra de ingresos en taquilla para clubes de bajo presupuesto, que no se pueden permitir cerrar su estadio el día más esperado del año por su afición ( veasé Levante o Rayo).

Probablemente bastaría con que los dieciocho equipos de la Primera División no se presentaran a jugar ni en el Bernabeu ni en el Camp Nou. De está menera todos perderían los mismos puntos y caerían “derrotados” por el mismo número de goles a efectos del golaverage general. Los dos gigantes de nuestra Liga, además, dejarían de ingresar un buen pico en taquillaje y sus jugadores tendrían complicadísimo por no decir imposible optar a premios individuales como Pichichi, el Zamora o el Balón de Oro. ¿A las teles les seguiría compensando pagar esos 140 millones sólo por 20 partidos al año? ¿Una casa de apuestas seguiría patrocinando a un equipo que juega cada 15 días?

La propuesta es radical, utópica y adultera el resultado de la competición, pero ¿no lo adultera también el hecho de que dos equipos cobren entre tres y diez veces más que el resto?

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