Una historia de FÚTBOL con mayúsculas – [Vídeo]

Posted on 13 mayo, 2011

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El fútbol está cambiando… y no para bien. Vivimos una época en la que el afionado y los medios viven pendientes de denuncias ante la UEFA, ruedas de prensa, reclamaciones arbitrales o primas a terceros. Se nos está olvidando que esto es un deporte que se juega con un esférico y dos porterias. La redonda, como dice Di Stefano, es la protagonista. No hay más. Sin embargo el fútbol moderno empieza a padecer alzheimer y no le vendría mal echar un vistazo a sus orígenes.

La popularidad de este deporte radica en su sencillez. En cualquier rincón del mundo con una pelota (de trapo, de cuero o de playa) y dos objetos que delimiten la línea de gol (mochilas, sudaderas, árboles, farolas…) se puede montar un partidillo improvisado. No hacen falta más alardes. Sólo ganas de jugar y un poco de espacio. Y precisamente el espacio es lo que les faltaba a los habitantes de Koh Panyee, una villa flotante de unos 2000 habitantes en el sur de Tailandia, sin apenas un metro cuadrado de superficie libre para moverse a pie.

No obstante, un grupo de chavales soñadores se propuso jugar al fútbol y a base de voluntad y trabajo duro lo consiguieron. Construyeron un campo flotante, practicaron día a día y fueron mejorando. En el camino el balón se les cayó millones de veces al agua, pero siempre lo recogían y continuaban jugando. La “locura” que iniciaron unos niños soñadores en 1986 fue continuada por la siguiente generación y acabó dando sus frutos dos décadas después.

El Panyee FC, por increíble que pueda parecer, se proclamó Campeón Juvenil de Sur de Tailandia en 2004 y repitió título en 2005, 2006, 2008, 2009 y 2010. Un hecho fabuloso que no ha pasado desapercibido para el TMB Bank, uno de los principales bancos tailandeses, que ha convertido la historia en un reclamo publicitario al más puro estilo Acquarius, bajo el lema “Marca la diferencia”. El anuncio/cortometraje que han creado no puede ser más maravilloso. ¡Disfrutadlo!

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