Las virtudes de Gattuso

Posted on 17 febrero, 2011

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Gennaro Ivan Gattuso. 33 años. Jugador de fútbol. Campeón del Mundo. Todos los que dábamos patadas a un balón desde pequeños hubiéramos firmado que fuera nuestro nombre el que encabezase esta descripción. De niños todos queríamos ser futbolistas y si me hubieran dado a elegir, yo habría querido ser como Gattuso.

La historia de este calabrés comenzó a escribirse a sus 16 años, cuando eligió el fútbol antes que el rugby, deporte en el que había sido internacional sub-17. El Perugia Calcio fue su primera parada y destacó pronto. Rino, ya con el 8 a la espalda, hizo el primer gol de la final del campeonato “Primavera” (liga italiana de filiales) de la temporada 95/96 en la que el Perugia se impuso al Parma. Un golazo de vaselina ante el que sería el mejor portero de la siguiente década: Buffon.

Sin embargo, Gennaro no estaba llamado a ser un jugón. Él lo sabía y por eso a los diecinueve escogió un camino peculiar. Fichó por el Glasgow Rangers, ganó una Liga, una Copa de la Liga escocesa y lo más importante, se doctoró en  juego rocoso y de contacto. Con 20 años Gattuso ya era un mediocentro defensivo al más puro estilo italiano y con un Master de un año en fútbol escocés. Un diamante en bruto para la medular de cualquier “squadra” de la Serie A.

La Salernitana, recién ascendida, confío en él para su centro del campo y aunque el equipo descendió a final de temporada, el juego de Rino ya había llamado a las puertas de un grande. El AC Milán lo vio claro y en 1999 ya vestía la camiseta rossonera. Nada más llegar se hizó con el puesto de titular y en su primera temporada recibió la llamada de la selección. La carrera meteórica de Gattuso no había hecho nada más que empezar. Una Liga de Campeones en 2003 y otra en 2007, con sus dos respectivas Supercopas de Europa. Una Liga, una Copa, una Supercopa de Italia, un Europeo sub-21… y el MUNDIAL de 2006!!

Todo ello trabajando duro, con garra, con los tacos, las rodillas y los pulmones. La clase la ponía Pirlo, compañero de viaje en Milán y en la selección. Él recuperaba balones, se pegaba con los jugones del equipo contrario y les sacaba de quicio. En eso es un maestro. El rey de las tanganas y de la provocación… aunque también es capaz de encajar arreones con bastante talante.

Sus piques son memorables… y su juego sucio también. Cristiano Ronaldo, Alessandro Del Piero o Felipe Melo han sido algunas de las víctimas de Ringhio, por no hablar de su última salida de tono esta misma semana con un miembro del cuerpo técnico del Tottenham, que puede costarle una sanción de tres partidos.

En definitiva, Gattuso no es un “fuoriclasi” pero tampoco lo pretende. Se podrá decir que es algo tuercebotas o que tiene los pies cuadrados, pero sin embargo cumple “su” cometido a la perfección. Es un jugador pasional (que se lo pregunten a Marcelo Lippi). Es trabajo, sacrificio, entrega, corazón… y el buen aficionado al fútbol sabrá reconocerselo. No todos pueden ser Redondo o Busquets y no todos quieren serlo.

De pequeño, cuando el Atleti lograba el doblete, yo no quería ser ni Kiko, ni Caminero, ni Pantic. Yo quería ser Vizcaino, que al igual que Gattuso llegó a ser futbolista con lo poco que le había dado la naturaleza. Pulmones, huevos y corazón para llevar “una vita da mediano”.

Alberto Ortega

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Posted in: Fútbol, Héroes, Video