El actor secundario Mou

Posted on 31 enero, 2011

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José Mourinho ha entrado en barrena. La derrota ante Osasuna colma un vaso que él mismo se ha llenado a base de salidas de tono y desplantes a jugadores, directivos, colegas de profesión y periodistas. A lo largo de las siete nóminas que lleva cobradas en el Real Madrid tan sólo ha respetado a la afición, que hasta la fecha le devuelve esa cordialidad y mantiene esperanzas de títulos en su pizarra.

Mou llegó a la Casa Blanca bajo los más potentes focos de la atención mediática, pero no ha sabido desfilar con glamaour necesario por la alfombra roja que se desenrollo a sus pies desde el primer día. Su Madrid no juega mejor de lo que jugaron su Inter, su Chelsea, ni su Oporto. Tampoco se le exige. Los títulos son el alimento de sus proyectos a corto plazo, el juego puede esperar, e incluso no llegar, pero si hay trofeos tras las vitrinas la fiesta queda en paz. La Liga se ha complicado mucho aunque a la Castellana todavía pueden llegar títulos (la ansiada Décima y una Copa que hace décadas que no prueban).

Sin embargo Mou ha perdido su factor outsider. En la película de esta temporada 2010-11 aparece en los créditos como el protagonista absoluto, y es que dirige al equipo nº1 de España y de Europa (su palmarés habla por sí mismo). El luso nunca se había visto en esas y no está sabiendo lidiar semjante morlaco. En Portugal fascinó con su Oporto aprovechando las horas bajas del equipo histórico del país: el Benfica. En Inglaterra se autodenominó “The Special One”, cuando le comemtaron en su primera rueda de prensa que el banquillo del Chelsea siempre lo había dirigido gente muy especial. Sin embargo los “blues” no son el Manchester United ni el Liverpool y sobre sus hombros no pesaba la historia. Por último, en Italia se hizo cargo de un Inter crecido, que venía de ser alzarse con el Scudetto 3 años seguidos en una liga donde los capos históricos, el AC Milan y la Juventus,  andaban recostruyendo  plantillas envejecidas y desdibujadas.

Mourinho se mostró en todos esos campeonatos como un depredador de mitos, un cazador de estrellas, un secundario que se comía a los actores principales y les hacía diminutos en comparación. José Mourinho ha sido John Turturro, y nadie puede poner un sólo pero a su trayectoria, pero en Madrid le toca hacer de Daniel Day-Lewis y el papel le viene grande. Palmar ante Benfica, Manchester o Juventus hubiera sido más o menos asumible. Vencerles suponía coronarse, dar una bofetada a la historia.

Sólo un necio hubiera supuesto que Mou se iba a pasear en la Liga ante el Barça de Guardiola, pero tampoco nadie esperaba caer con tanto estrépito. El Madrid de Pellegrini jamás se alejó más de cinco puntos del Barcelona y hoy, con sólo 21 jornadas disputadas los blancos ya están a tres partidos de su archienemigo. La Champions, competición fetiche para el portugués dictará sentencia a final de temporada, pero de momento en el combate de la regularidad, que tan bien ha sabido pelear años anteriores en tres ligas diferentes, va perdiendo a los puntos. Por siete puntos exactamente.

Alberto Ortega

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Posted in: Fútbol, Real Madrid